La noticia la venimos siguiendo desde estas páginas hace meses, y ahora llegó la confirmación: Javier Bardem será el villano de la próxima película de James Bond (que se llamaría Bond 23). En una entrevista por televisión, el actor español confirmó la noticia y se mostró emocionado: “Mis padres me llevaban a ver las películas de James Bond, las he visto todas. Así que hacer ese personaje va a ser divertido. Me han elegido para interpretarlo, pero no puedo dar muchos detalles al respecto”, declaró el actor, que desde hace unos años se volvió uno de los más codiciados tras sus buenas apariciones en filmes taquilleros como Sin lugar para los débiles (2005, donde interpretó a otro villano y se llevó un Osear) y Vicky Cristina Barcelona (2008). La nueva película del Agente 007, protagonizada obviamente por Daniel Craig y dirigida por Sam Mendes, empezará a rodarse este mes y su estreno está previsto para la segunda mitad del año próximo.
Un hombre involucrado en la trata de inmigrantes ilegales se enfrenta a un agente de policía que fue un viejo amigo de la infancia. El punto de partida es elemental: un hombre tiene una enfermedad terminal y decide replantear su vida. Ese hombre es Uxbal (Javier Bardem). que se dedica a la trata de inmigrantes ilegales. Ese hombre también es padre, también es amigo, también es patrón, y ahora se enfrenta a la posibilidad de morirse sin haber querido nunca a nadie más que a sí mismo. El cuarto largometraje del director de Amores perros, 21 gramos y Babel, reposa sobre los hombros del gran Bardem.
El filme, que se rodó a lo largo de 10 meses en diferentes ciudades de España, tuvo una recepción desigual en cuanto festival se presentó. Biutiful abandona los desbordes geográficos de las anteriores películas del realizador mexicano y se centra en un solo pais (aunque incluye un elenco multiétnico) para volver a los temas que le obsesionan, la fragilidad de la vida, el misterio y la fascinación de la muerte, los vinculos que establecen las personas, sea por amor, odio o necesidad.
Cuan diferente es la experiencia de trabajar con Julia Roberts en el ambito cinematográfica si comparas Europa con Hollywood. Creo que el dinero es una diferencia; puedes decir que hay más dinero por el tamaño de los tráilers y la comida. La comida estadounidense es una locura. Ocurren muchas cosas ahí, pero al final para mí todo es igual. Dicen acción y corte y en ese momento sentís el mismo temor, las mismas necesidades, las mismas ansiedades, las mismas dudas.
No obstante, cuando trabajo en inglés es distinto, porque debo hablar en un idioma extranjero, con lo cuál no me siento muy cómodo, entonces tiemblo. Sí, son ansiedades distintas, como elegir dónde poner tu miedo. Si el idioma representa un problema, puedes poner tu temor ahí; pero hay muchos otros miedos, al trabajar en mi propio idioma es algo como: muy bien, ahora qué temor debo elegir. Pero supongo que ese miedo es lo que te mantiene motivado. Cuando no lo sentís, entonces algo está mal. Cuando haces lo que querés, es como sentir cierta inseguridad, estás alerta, te mantiene consciente, te mantiene vivo.
Planeé ese viaje durante un año con uno de mis mejores amigos, pero en el último momento yo estaba en el aeropuerto listo para tomar el avión y mi amigo no llegó. Lo llamé y dijo que no podía ir, así que partí solo durante dos meses a un país diferente, dijo Javier Bardem. Fue aterrador estar solo en un lugar donde no sabías el idioma, pero me encantó. Fue hermoso y desde entonces siempre he regresado a Brasil. Y esa es otra de las razones por las que hice Comer rezar amar, ser brasileño por un mes, quiero decir solo por un mes… tener esa bendición.
Cuando llegué, todos estaban cansados, pero Julia estaba ahí mirando su filmografia, sacando toda la energía; vaya, era como un entrenador de fútbol, como si dijera: vamos, vamos, vamos. Y para mí fue muy útil, porque era como el chico nuevo del pueblo, te sentís intimidado por ella, pero cuando la conoces sucede exactamente lo contrario. Fue algo como, “bienvenido, esto es lo que hay, todo es fácil, vamos a divertirnos” y desde entonces todo fue fácil. Lo que no aprecias cuando ves la película es que ahí está una actriz que transfiere toda la energía de 350 personas. Si el actor principal decae, no hay película. Para ser el protagonista frente a la cámara necesitas energía y fe.
Por supuesto, aunque yo diría que el paraíso está donde tú quieres que esté. Quiero decir que si realmente aprecias las cosas más valiosas de la vida, entonces puedes encontrar el paraíso en la siguiente habitación. Para mí es estar rodeado de las personas que amo, amigos desde que teníamos 12 años, sin importar qué hacemos, solo quiero estar con ellos, reír y burlarnos de nosotros mismos, pretender que nada importa. Pero entonces, al día siguiente, debes volver al mundo real, dice Javier Bardem. Ése es el paraíso, reírte de tí mismo, sin parar. Porque todos tenemos crisis parecidas a las de Liz Gilbert, quiero decir, no hay una fecha límite para dejar de tener crisis por las peliculas.
Cada etapa de la vida viene con una crisis distinta; cuando veo lo que hice cuando tenía 20 años, pienso Dios mío, en verdad hice eso. Pero en ese momento tenía sentido, para mí era importante hacerlo para aprender algo. Creo que vivimos en una sociedad en donde tener todo no es suficiente y a veces debemos ir a la raíz de lo que es no tener nada, perderse uno mismo, para reencontrar nuestros conceptos básicos. Y lo más básico de todo somos nosotros mismos.
No mucho. Felipe (Javier Bardem) y yo somos muy diferentes. Para empezar, él conduce y yo no. No, en serio, cuando interpreto a Felipe existe algo en él que me gustaría llevarme. Y creo que es su sentido de perdón. Está bien en su interior, en paz consigo mismo y con lo que es. No aparenta ser alguien más, ante nadie. Algunas personas lo llamarían egoísmo, yo no lo veo así, porque creo que para darle algo a otra persona, tenes que aprender a perdonarte a ti mismo. Sí, y creo que perder la fe es lo peor de todo. Quiero decir, cuando perdés la fe en las peliculas, no queda nada, porque nadie va a pelear la batalla por ti. En realidad tenes que levantarte y seguir peleando; la lucha más difícil de todas es contra tu peor enemigo, que eres tú mismo. Cuando te miras al espejo y dices ya no puedo más.
Debo serlo; no sé si soy romántico, pero debo ser sensible, de otra forma es imposible ser actor, porque si querés ser actor realmente debes ser abierto, dejarte llevar por las emociones. No es difícil, todos actuamos todo el tiempo. Lo difícil es volver a ser tú mismo de nuevo, después de que te dejaste llevar por esas emociones. Ahí es donde entra el trabajo actoral. Como decía Marión Brando, actuar es muy fácil, todos lo hacen diariamente para sobrevivir”. Probablemente si no actuaras o interpretaras un personaje en tu trabajo, serías despedido. Dices, sí, me encanta eso”, cuando en realidad piensas, es un asco.
Julia Roberts asistió junco a Javier Bardem a la avant premiére de Comer Rezar Amar. El teatro Ziegfeld de Nueva York fue el escenario elegido para el estreno de la comedia romántica que los une por primera vez en la pantalla. Ambos confesaron que esta película es diferente porque es real, y que, de alguna manera, ayudó a cambiar sus propias vidas. Todos hemos pensado en dejar todo y empezar un viaje hacia otro lugar, dijo Bardem, que interpreta a Felipe. La película habla sobre personas que intentan enfrentarse a sus dudas, miedos e inseguridades, y eso llega a todos, dijo. Roberts, que interpreta a Gilbert, dijo que se siente identificada con su peronaje. “Hacía mucho que no tenía un papel protagonista en una película, y me pregunté si todavía me interesaba ese tipo de carga laboral. Me sentí muy feliz e increíblemente realizada como persona creativa…






















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