Cuando uno recorre los capítulos de Boston Legal nota que las historias debaten y plantean temas relevantes de la sociedad americana: el escándalo de la prisión de Guantánamo, la situación de los inmigrantes ilegales, la guerra en Irak, los derechos humanos, como también referencias directas a la administración Bush, Hillary Clinton, Barack Obama, etc… cuenta James Spader. Boston Legal es cuna de otros grandes personajes dentro y fuera de Crane, Poole & Schmidt, como abogados opositores, jueces (de toda raza, edad y género) y clientes, incluyendo la aparición de varias estrellas invitadas, como Michael J. Fox, Tom Selleck o Carl Reinen.
El resto del reparto incluye a Brad Chase (Mark Valley El protector). Ex marine y casi un Navy Seal. Brad es otro republicano de raza, perfecto, inmaculado, llamado en varias oportunidades Ken. Su aspecto de plástico le vale varias bromas de Alan, rivalidad que crece en las primeras temporadas. Brad reúne todos los ingredientes necesarios para convertirse en socio: es apuesto, obediente, excelente abogado, y cuenta con contactos muy jugosos. Y, por último, Paul Lewiston (Rene Auberjonois), dedicado más a la administración de la firma y manejo de cuentas que a la práctica legal. Paul es la voz de la razón en este bufete de chiflados y quien toma las decisiones difíciles. En la primera temporada también se destacan Lori Colson (Monica Potter Patch Adams), una mojigata demasiado sensible para ese ambiente de trabajo donde el acoso sexual es moneda corriente. Tara Wilson (Rhona Mitra La vida de David Gale), hermosa abogada que tiene una historieta con Alan; y Sally Heep.
No importa quién es el culpable Boston Legal es la serie dramática menos trágica que se ha hecho jamás. Hasta podría pertenecer a la comedia. Se estrenó el 3 de octubre de 2004 y estuvo cinco temporadas al aire en la cadena ABC, aunque por estos lados era emitida por Fox. El creador es David E. Kelley, con mucha experiencia en abogacía, pues antes de dedicarse a los guiones y a producir series, ejercía la práctica legal en Boston. Es también responsable de otros programas muy famosos como Ally McBeal, Boston Public, The Practice y Chicago Hope. Esta serie no se basa en descubrir quién es el verdadero culpable sino en hacer lo imposible para que el cliente gane. La verdad no importa tanto como la evidencia que la fiscalía tenga para probarla, le explica Alan a dos de sus clientes. Así, a diferencia de otras series de abogados, no se muestran persecuciones, investigaciones o interrogatorios con sospechosos. Lo importante es ganar en el litigio. Y para que eso suceda a veces hay que ensuciarse las manos.
Edwin Poole (Larry Smith), uno de los más grandes abogados penales en la serie, ha debido retirarse de la práctica, ya que, a diferencia del resto, no pudo controlar su locura. Ser uno de los fundadores y socios mayoritarios no lo ayudó demasiado cuando tuvieron que internarlo en un hospital psiquiátrico. Todo comenzó el día que llegó a una reunión sin pantalones ni ropa interior. El tercer nombre en la pared es el de Shirley Schmidt, la tercera leyenda en la firma. Candice Bergen está a cargo de la persona más poderosa del bufete. No importa qué pueda hacer Denny, Shirley mantiene la calma y soluciona los problemas. De hecho, estaba al frente de la oficina en Nueva York y tuvo que llegar de urgencia a Boston, para evitar posibles catástrofes. Además de su excelencia en el derecho, Schmidt es famosa por su belleza, el fruto prohibido de todos los hombres que han tenido la dicha de intimar con ella.
Estuvo casada con Denny, pero éste sigue enloquecido y cree que todavía es su mujer. Más allá de los tres socios mayoritarios, el personaje principal de Boston Legal es Alan Shore. David Spader ganó dos premios Emmy a mejor actor dramático por este papel y lo tuvo muy merecido. Alan es cínico, egoísta, sarcástico y todas las mujeres que lo frecuentan utilizan la misma palabra para describirlo: Lascivo. Dueño de una inteligencia y creatividad sin iguales, Alan es el nuevo hacedor de lluvia en Crane, Poole & Schmidt. Su retórica no tiene contrincantes y le ha valido el respeto y odio de sus colegas y la atracción de las mujeres a su alrededor. Si bien es nuevo en el bufete, su enorme amistad con Denny lo salva de más de un exceso de arrogancia. Más allá de esta relación especial que comparten todas las noches en el balcón de su mentor, Alan es el opuesto: critica al gobierno estadounidense, se opone a una guerra ridicula y cree en los derechos civiles.
Crane, Poole & Schmidt es una de las firmas jurídicas más importantes de Boston Legal. Más de 300 abogados, estudios en varios estados (Nueva York, Florida, etc.), cientos de clientes, y miles y miles de casos ganados en su haber. Los fundadores de este bufete son leyendas vivientes y sus socios y doctores en la materia ya están escalando su camino hacia el Olimpo de la práctica legal. Por supuesto que todos, además de ser adictos al trabajo, en mayor o menos medida, están chiflados. Eso repite y repite junto con su nombre hasta el cansancio. Había tiempos en donde solo con decir mi nombre en voz alta en los juicios alcanzaba para ganar, le dice Denny a Alan, su único amigo.
El genial William Shatner (que ganó dos Emmy por este papel) da vida a uno de los personajes más divertidos en la historia de la televisión en la temporada 5. Prototipo del republicano de raza, red neck, WASP y cuanta sigla o denominación se haya inventado para calificar al estadounidense fundamentalista, amante de Bush, que llama comunista a todo aquel que está en contra de la guerra, las armas, la carne roja, el alcohol y a favor de esa molestia que llaman derechos humanos. Denny Crane dice lo que piensa en todo momento y así se ha ganado su fama. A pesar de tener 70 años, y mostrar síntomas de Alzheimer, Denny sigue “creando la lluvia” en la firma y mostrando signos de genialidad. Por supuesto que si hay alguien a su lado para apagar sus incendios, mucho mejor.
Si Denny Crane, senior partner y cofundador de Crane, Poole & Schmidt tuviera que escribir este artículo, comenzaría con dos palabras: Denny Crane. Luego, podría garabatear cualquier barbaridad pero se ganaría a los lectores al cerrar el documento con esas dos mismas palabras: Denny Crane. Quienes no hayan visto un solo capítulo de la serie Boston Legal, por supuesto no saben de lo que hablo. Y por supuesto que tampoco saben de lo que se pierden. La abogacía debe ser la única profesión tan atractiva como la medicina. Piensen en todas las series sobre abogados y médicos que conocen o recuerdan. Piensen, ahora, en otra profesión que haya generado tantos guiones, personajes e historias.
Boston Legal es una de esas tantas series sobre la práctica jurídico-legal que han surgido en Estados Unidos, sólo que tiene muy poco de sus antecesoras. Si bien se estrenó en el año 2004, descubrí esta maravilla hace unos pocos meses y hasta entonces no he podido parar de consumirla. Como un adicto. Y eso no se debe a que Boston Legal tenga una estructura similar a la de Lost o 24 que obligan a los espectadores a quedarse pegados al asiento (de hecho no la tiene). Es más sencillo que eso. Pero vayamos por partes.




















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