Son tres las familias que componen este cuadro de comedia. La de Jay Pritchett (Ed O’Neill), su segunda esposa Gloria (Sofía Vergara) y el hijo preadolescente de ella. La de la hija de Jay llamada Claire (Julie Bowen), su esposo Phil Dunphy (Ty Burrell) y sus tres hijos, una adolescente, una niña y un varón. La del hijo de Jay, Mitchell (Jesse Tyler Ferguson), su pareja Cameron Tucker (Eric Stonestreet) y la pequeña hija adoptiva de ambos. Si tomamos como norma la constitución familiar ortodoxa (de la cual a esta altura estaría quedando una ilustración en un libro de texto escolar), no hay nada “normal” en ninguno de estos tres conjuntos.
Porque Jay se casó con una hermosa colombiana a quien le lleva 20 años, Mitchell es homosexual y adoptó a su hija en Vietnam y Claire, que en apariencia conforma la familia tipo, es obsesiva, tiene un marido extraño y un hijo menor que lo es aún más. Sin embargo, el secreto del éxito de Modern Family no radica tanto en las rarezas y extravagancias de sus combos como en su formato, sus guiones y, en especial, en un acertado casting que ensambló a un perfecto sexteto protagónico.

















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