Estrenada en ia reciente edición del Festival de Cannes, la nueva película de Woody Alien parece transitar los derroteros que han caracterizado desde siempre el trabajo del director neoyorquino: el humor de salón, su afecto por la intelectualidad y, claro está, las mujeres bellas. Todo eso (re)aparece en esta Medianoche en Paris. Lo que se ha dado en llamar un “cuento de hadas” al respecto de la película, puede verse también como un fino trabajo analítico sobre ciertos estereotipos en esa casta que tanto ha desenmarañado Alien: los intelectuales.
Para eso, elige el Parnaso (Montparansse) de la clase alta (de izquierdas): París. Y en ese juego que trazan sus historias con las ciudades que las albergan, esta medianoche promete devolvernos al mejor Woody, ese que se había extraviado desde hacía tiempo y no lograba encontrar las miguitas de pan. En este caso, Alien apuesta a un gran actor como Owen Wilson, cuyo personaje vivenciará alguna contraposición de estereotipos que serán el eje del filme: el guionista hollywoodense en “la literaria” París, la escasez creativa que busca inspiración divina, y alguna cosilla más.

















Comentarios recientes